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Cómo superar una ruptura (III): Corta la comunicación con tu expareja.

21 Nov 2012

Antes o después tendremos que cortar la comunicación para poder “desengancharnos”.

Una vez que tenemos claro que hemos roto definitivamente con nuestra pareja, y aceptamos que vamos a estar mal durante un tiempo, el siguiente paso es cortar definitivamente toda la comunicación posible.

Sí, sabemos que la nostalgia, la pena, el deseo, la soledad, la ilusión de recuperar lo perdido y un montón de sentimientos entremezclados van a hacer que queramos volver a hablarnos, vernos o hacer el amor con nuestra expareja.

Pero si algo tenemos claro (nosotros, tus padres, tus amigos y cualquiera que tenga experiencia en esto del amor) es que sólo sirve para hacerte más daño y hacer más difícil el proceso de duelo. Cuanto antes dejes de verte, hablar o escribirte con tu expareja, mejor.

Claro, todo esto cambia si se han tenido hijos. En otros post trataremos de ver cómo manejar de la mejor manera posible esta situación.

¿Te gustan los post de cómo superar una ruptura? En el capítulo 15 de “Ysinqembargotequiero: Claves para una buena vida en pareja”, abordamos más extensamente este tema. Déjanos un comentario o reenvíaselo a alguien a quien le pueda servir. ¡Gracias por leernos!

Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

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¿Nos enamoramos por azar? ¿Y si no es de la persona adecuada?

05 Nov 2012

Aunque enamorarse parece algo casual, cosas del azar, que te lo encuentras sin buscarlo y que parece magia, la verdad es que existen etapas de nuestra vida que nos predisponen a ello, durante las cuales estamos “a riesgo” de enamorarnos. Nos referimos a momentos en los que atravesamos por situaciones difíciles.

¡Contigo al fin del mundo!

Son los periodos en que pasamos por algún tipo de crisis personal, como por ejemplo una etapa de crisis con tu pareja, o una ruptura sentimental reciente, o la famosa crisis de los cuarenta… Estas situaciones hacen que nos sintamos desorientados o algo perdidos y es el momento idóneo en el que puede cruzarse alguien en nuestro camino, del que nos enamoraremos perdidamente, y con gran rapidez desaparecerá esa incómoda sensación de inestabilidad. Así, el hecho de que el enamoramiento sea un proceso que nos viene dado desde fuera, incontrolable a la razón y que en ocasiones nos sorprende en un momento vital de especial vulnerabilidad, puede acarrear el riesgo de que nos enamoremos de “la persona equivocada”.

Virtualmente, podríamos enamorarnos casi de cualquier persona y, entonces, ¿cómo saber si es la persona adecuada? ¿Y si ya estoy enamorado/a y no me conviene, qué puedo hacer?

En este mismo sentido, y aunque nos duela y cueste admitirlo, las opiniones de la gente que nos quiere (familia y amigos) son dignas de tenerlas en consideración.
Si nosotros no nos damos cuenta de que la relación no va bien, esta situación es con seguridad evidente para nuestro entorno. Es difícil, pero útil, tratar de dar un voto de confianza a los consejos y opiniones de nuestros familiares y amigos (¡ojo! exclusivamente los más cercanos y de mayor confianza) respecto a nuestra relación.
Si por un instante podemos abstraernos y ponderar con una cierta objetividad lo que nos dicen las personas que más nos quieren, quizá podamos tomar conciencia de cosas que no vemos, o no queremos ver, y las podamos corregir. No tengas miedo de plantearte seria y sinceramente las opiniones de tu entorno más íntimo, probablemente están en lo cierto, aunque te duela.

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Cómo superar una ruptura (II): Aceptar que lo vamos a pasar mal durante un tiempo.

02 Nov 2012

 Hay una máxima tras una ruptura, y es que…

Si tu relación fue feliz, ahora te va a tocar estar triste.

No, no se puede evitar, aunque hagamos muy bien las cosas. Lógicamente, si lo hacemos bien, todo irá mejor y será más llevadero, pero aún así tenemos que aceptar que vamos a estar desorientados, tristes, con cambios de humor, enfadados, distraídos…

Nos gusta poner el ejemplo de cuando nos rompemos un hueso. Si reducimos la fractura, la vendamos adecuadamente, tomamos el tratamiento que nos prescriban y hacemos bien la rehabilitación, todo se curará más rápido. Pero aún en las mejores condiciones el hueso necesitará un tiempo para que sus células suelden. Pues con la mente (y el corazón) pasa exactamente lo mismo: con las mejores condiciones las neuronas tardarán menos tiempo en reajustarse y reacomodarse, y la cicatriz de nuestro corazón se cerrará un poco más rápido. Pero aún así hay un tiempo de duelo que, por mucho que nos esforcemos, no podremos evitar.

¿Y cuánto es ese tiempo? ¿Cuánto se tarda en hacer un duelo “normal”?

Pues como todo en la vida: depende. De cada persona, de cómo fue la relación, de la intensidad y duración de la misma, de si lo dejamos o fuimos dejados, de lo que se haga durante el proceso…

Como vemos, hay un montón de factores que influyen, pero señalaremos que no es lo mismo una ruptura abrupta, por algún motivo concreto y en la que sigue existiendo mucho sentimiento, que una ruptura larvada y lenta durante un largo tiempo en el que se ha ido haciendo ya buena parte del duelo. En este caso ya hay una separación emocional antes de llegar a la separación física y el tiempo de duelo será significativamente menor, claro.

De igual manera, tras una relación “tormentosa” que ha supuesto un importante desgaste emocional, podremos encontrar sentimientos de alivio que facilitarán que el proceso de duelo se haga más rápidamente.

Nuestra experiencia nos dice que en la vida siempre estamos superando duelos, a veces más grandes, a veces más pequeños, y que para recuperarnos del todo casi siempre se tarda más de lo que desearíamos. Pero también sabemos que la luz está siempre al final del túnel y antes o después estaremos listos para volver a disfrutar, volver a ser felices, volver a enamorarnos…

En los próximos post veremos algunas claves prácticas que nos ayudarán superar este proceso. ¡Sigue conectado!

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Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

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La ruptura amorosa: cómo superar una ruptura (I)

26 Oct 2012

La ruptura amorosa siempre es difícil

Queremos dedicar una serie de post al tema de la ruptura de una relación amorosa. Muchas personas nos preguntan por la mejor forma de hacerlo. En realidad, hay tantas formas de superar una separación como personas, pero sin duda existen unos principios básicos que si los cumplimos harán que este proceso se pueda superar de la forma menos dolorosa y más provechosa posible. Y el primero de estos principios es:

Asegúrate de que tu relación se ha terminado

Parece una obviedad, pero podemos afirmaros que no lo es en absoluto. Hasta que tenemos completamente claro que la relación está definitivamente acabada, no podremos empezar el “duelo” de la misma.

Mirad: hemos roto, pero nos acostamos de vez en cuando”, “se ha marchado de casa, pero yo sé que aún me quiere”, “lo hemos dejado por un tiempo, para replantearnos las cosas”, “en el fondo creo que podríamos volver a intentarlo”…

Todas estas son situaciones que nos hablan de que aún no existe una ruptura real, que sigue habiendo un cierto halo de esperanza de retomar las cosas. Por ruptura no nos referimos a la separación física, sino al convencimiento en nuestra cabeza de que las cosas no tienen vuelta atrás.

Si lo hemos dejado nosotros, o ha sido de mutuo acuerdo, ayuda mucho el hecho de sentir que se ha intentado todo lo necesario para arreglar las cosas. Las dudas en este sentido no son positivas. Si aún las tienes (y son razonables) y piensas que las cosas podrían continuar, entonces vuelve e inténtalo. Siempre será mejor esto que vivir pensando en lo que pudo haber sido y no llegó a ser.

Por otro lado, si nos han dejado a nosotros, tendremos que asegurarnos (y eso solo lo puede hacer la otra persona) de que no hay vuelta atrás. Solo a partir de tenerlo totalmente claro, podremos empezar a hacer nuestro proceso psicológico de duelo.*

 *Nota: sin entrar en detalles os comentaremos que, al igual que en otras situaciones de duelo, la separación implica los procesos de negación, enfado, depresión, aceptación y finalmente… ¡superación!

Así que, si ya tenemos absolutamente claro que las cosas no tienen marcha atrás, hemos puesto la primera piedra para superar la situación.

Continuará…

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Por Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

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