Tag Archives: Iñaki Vázquez

Cómo superar una ruptura (II): Aceptar que lo vamos a pasar mal durante un tiempo.

02 Nov 2012

 Hay una máxima tras una ruptura, y es que…

Si tu relación fue feliz, ahora te va a tocar estar triste.

No, no se puede evitar, aunque hagamos muy bien las cosas. Lógicamente, si lo hacemos bien, todo irá mejor y será más llevadero, pero aún así tenemos que aceptar que vamos a estar desorientados, tristes, con cambios de humor, enfadados, distraídos…

Nos gusta poner el ejemplo de cuando nos rompemos un hueso. Si reducimos la fractura, la vendamos adecuadamente, tomamos el tratamiento que nos prescriban y hacemos bien la rehabilitación, todo se curará más rápido. Pero aún en las mejores condiciones el hueso necesitará un tiempo para que sus células suelden. Pues con la mente (y el corazón) pasa exactamente lo mismo: con las mejores condiciones las neuronas tardarán menos tiempo en reajustarse y reacomodarse, y la cicatriz de nuestro corazón se cerrará un poco más rápido. Pero aún así hay un tiempo de duelo que, por mucho que nos esforcemos, no podremos evitar.

¿Y cuánto es ese tiempo? ¿Cuánto se tarda en hacer un duelo “normal”?

Pues como todo en la vida: depende. De cada persona, de cómo fue la relación, de la intensidad y duración de la misma, de si lo dejamos o fuimos dejados, de lo que se haga durante el proceso…

Como vemos, hay un montón de factores que influyen, pero señalaremos que no es lo mismo una ruptura abrupta, por algún motivo concreto y en la que sigue existiendo mucho sentimiento, que una ruptura larvada y lenta durante un largo tiempo en el que se ha ido haciendo ya buena parte del duelo. En este caso ya hay una separación emocional antes de llegar a la separación física y el tiempo de duelo será significativamente menor, claro.

De igual manera, tras una relación “tormentosa” que ha supuesto un importante desgaste emocional, podremos encontrar sentimientos de alivio que facilitarán que el proceso de duelo se haga más rápidamente.

Nuestra experiencia nos dice que en la vida siempre estamos superando duelos, a veces más grandes, a veces más pequeños, y que para recuperarnos del todo casi siempre se tarda más de lo que desearíamos. Pero también sabemos que la luz está siempre al final del túnel y antes o después estaremos listos para volver a disfrutar, volver a ser felices, volver a enamorarnos…

En los próximos post veremos algunas claves prácticas que nos ayudarán superar este proceso. ¡Sigue conectado!

¿Te gusta este post? Déjanos un comentario o reenvíaselo a alguien a quien le pueda servir. ¡Gracias por leernos!

Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

20 comentarios. Deja tu comentario →

Sexo, sexo y más sexo (I)

31 Oct 2012

El deseo sexual

¿Es importante el sexo en la pareja?¿Qué frecuencia de relaciones sexuales se considera “aceptable”?           

A lo largo de los distintos post sobre sexo, intentaremos despejar dudas, aportando claves que puedan ayudaros a vivir la sexualidad de manera más libre y placentera, así como soluciones a los problemas más frecuentes.

Queremos comenzar con una rotunda afirmación: el placer sexual es necesario en las relaciones de pareja. La relación sexual en una pareja es un acto enormemente íntimo, de intercambio de afecto, ternura y placer. Es un vehículo inmejorable para que se diluyan tensiones entre la pareja y poder demostrar gratitud por ser amado y deseado.

Cuando la pareja consigue culminar la relación sexual con sus correspondientes orgasmos (ya os avanzamos que no es necesaria la simultaneidad), es el culmen de la satisfacción: sentir que eres capaz de dar placer al otro y sentirte tan deseado por tu pareja hasta conseguir esa intensidad de placer sexual, refuerza el vínculo amoroso como casi nada en esta vida.

¿Podemos hacer algo para mejorar nuestra sexualidad?

En la pareja, es imprescindible que cuidemos activamente esta parcela tan fundamental. Con el paso del tiempo, si no ponemos empeño, el deseo decae. La libido disminuye progresivamente y cada vez nos va dando más pereza, pudiendo alcanzar un preocupante grado de indiferencia. Esforzarse por mantenerse atractivo, además de ser inmejorable para la autoestima personal, ayuda a atraer el interés de tu pareja.

Alguna vez os recordaréis aconsejando a una amiga que os ha confiado que su pareja está distante, que ya no se sienten tan unidos el uno con el otro… y tú diciéndole: ”Ponte guapa, cómprate ropa más sexy, cambia un poco de look, usa lencería erótica, reconquista a tu pareja…”. También os reconoceréis aconsejándole a un amigo: “esfuérzate por ser más detallista, fíjate si está guapa y díselo. Escúchale atentamente cuando te cuente algo, ponte guapo y que note que te esfuerzas…”.

Introducir la seducción, juego, erotismo, fantasía y un punto de transgresión. Si lo previsible es aburrido en casi todos los órdenes de la vida, en el sexo también lo es.

Queremos haceros conscientes de que el sexo no empieza en la alcoba, sino mucho antes de meterse en la cama. El inicio del deseo sexual comienza a despertarse por el poder de nuestra mente, es más mental que físico, así que algo podremos hacer ¿no os parece?

¿Y cómo podemos despertar más nuestro deseo?

El Dr. Vázquez cocinando

Imagina que estás cocinando. Se trata de un plato que haces habitualmente y está buenísimo. Te encanta, es rápido y sencillo. Pero un día piensas que tal vez puedas, si no mejorarlo, sí darle un toque de sabor que lo haga diferente, más apetitoso, más novedoso. Primero piensas qué ingredientes podrías añadir, te imaginas qué aroma conseguirás, qué sabor tendrá, qué color le dará al guiso, la consistencia… Sólo con empezar a  imaginártelo ya se te hace la boca agua.

Así que te pones manos a la obra. Vas añadiendo uno a uno los ingredientes, cuchara en mano probando de poco en poco, saboreándolo, oliéndolo, disfrutando del sabor que vas consiguiendo. Si algo no te gusta, rectificas sobre la marcha: una pizquita de sal, un poco de vino tinto… Va desprendiendo aromas que estimulan tus jugos gástricos.

Tus sentidos van preparando tu cuerpo para cuando llegue el momento tan esperado: la hora de saborear definitivamente ese delicioso guiso que con tanto amor estás cocinando. ¡Es casi imposible que te salga mal cuando le pones tanto cariño y mimo!

¿No os recuerda en cierta manera al sexo? Si con vuestra pareja seguís los pasos anteriores, tenéis el éxito casi garantizado, porque existen dos ingredientes fundamentales: imaginación y cariño.

En los próximos post sobre sexo, seguiremos aportando buenas ideas para que podáis incorporar a vuestra vida sexual. ¿Os animáis?

5 comentarios. Deja tu comentario →

El placer de la intimidad:

29 Oct 2012

 

La intimidad en la pareja

En este post, queremos hablar de un sentimiento especial que se puede dar en las relaciones de pareja (no solo en las amorosas, sino en otras, como las familiares o de amistad).

Es importante que lo podamos identificar y cultivar, ya que su existencia enriquecerá sin duda nuestra relación. Hablamos de “la intimidad”.  

La intimidad es un tipo de relación interpersonal basada en la franqueza, en la autenticidad de lo que compartes, ya sean deseos, sentimientos o valores.

A casi todos, nos reconforta la sinceridad, la compañía, el poder descubrirnos al otro en libertad, sin ser juzgados, con el alma expuesta y sin temor a ser heridos, ni a que esa información sea posteriormente utilizada en nuestra contra en momentos de discusión.

Cuando confiamos ciegamente en una persona, lo hacemos sin temor, sabemos que vamos a encontrar comprensión incondicional. Las relaciones de pareja que cuentan con intimidad, son como una droga, enganchan mucho.

 Este tipo de relación surge espontaneamente, no es algo que podamos decidir tener o no tener, está fuera de nuestro control.

Pero, evidentemente, si existen ciertos ingredientes en la relación, facilitarán el paso a una relación de intimidad.

 ¿Qué ingredientes de la relación de pareja ayudan a que pueda surgir la intimidad?

 El sentimiento de amor: “a pesar de todo, te quiero”.

 La seguridad en los afectos : “en lo que yo siento por ti”, y viceversa.

 Una actitud reinante de ternura y muestras de cariño en el día a día, con esos pequeños gestos, caricias que nos recuerdan: “te quiero, pídeme lo que necesites que aquí estoy”.

 Una comunicación franca entre los dos, sin juzgar y sin ser juzgados.

 Honestidad: “así soy y así me muestro ante ti”.

 A algunas personas les resulta más complicado mantener relaciones personales que den cabida a la intimidad. Nos referimos a personas invadidas por el miedo.

Desafortunadamente, en la vida hay personas con biografías muy duras que en la edad adulta pagan una elevada factura.

Lo peor es que, sin ser culpables de lo que sufrieron, pasan la vida presas del odio, la rabia, el miedo y el paranoidismo que les pone más difícil ser felices.

Si os sentís así, o en algún momento os habéis identificado con lo que os estamos contando, ¡tranquilos, todo tiene solución! Eso sí, a veces merece la pena pedir ayuda profesional para intentar sentiros más felices y hacer más felices a los que nos rodean…

 

Un comentario. Deja tu comentario →

Algunas ideas, pensamientos…

27 Oct 2012
“Las relaciones a distancia suelen ser intensamente apasionadas, porque la demora del deseo que impone la separación física, da cabida a la fantasía, elemento importante del enamoramiento”.
                                                                      Dra. Córdoba
Un comentario. Deja tu comentario →

La ruptura amorosa: cómo superar una ruptura (I)

26 Oct 2012

La ruptura amorosa siempre es difícil

Queremos dedicar una serie de post al tema de la ruptura de una relación amorosa. Muchas personas nos preguntan por la mejor forma de hacerlo. En realidad, hay tantas formas de superar una separación como personas, pero sin duda existen unos principios básicos que si los cumplimos harán que este proceso se pueda superar de la forma menos dolorosa y más provechosa posible. Y el primero de estos principios es:

Asegúrate de que tu relación se ha terminado

Parece una obviedad, pero podemos afirmaros que no lo es en absoluto. Hasta que tenemos completamente claro que la relación está definitivamente acabada, no podremos empezar el “duelo” de la misma.

Mirad: hemos roto, pero nos acostamos de vez en cuando”, “se ha marchado de casa, pero yo sé que aún me quiere”, “lo hemos dejado por un tiempo, para replantearnos las cosas”, “en el fondo creo que podríamos volver a intentarlo”…

Todas estas son situaciones que nos hablan de que aún no existe una ruptura real, que sigue habiendo un cierto halo de esperanza de retomar las cosas. Por ruptura no nos referimos a la separación física, sino al convencimiento en nuestra cabeza de que las cosas no tienen vuelta atrás.

Si lo hemos dejado nosotros, o ha sido de mutuo acuerdo, ayuda mucho el hecho de sentir que se ha intentado todo lo necesario para arreglar las cosas. Las dudas en este sentido no son positivas. Si aún las tienes (y son razonables) y piensas que las cosas podrían continuar, entonces vuelve e inténtalo. Siempre será mejor esto que vivir pensando en lo que pudo haber sido y no llegó a ser.

Por otro lado, si nos han dejado a nosotros, tendremos que asegurarnos (y eso solo lo puede hacer la otra persona) de que no hay vuelta atrás. Solo a partir de tenerlo totalmente claro, podremos empezar a hacer nuestro proceso psicológico de duelo.*

 *Nota: sin entrar en detalles os comentaremos que, al igual que en otras situaciones de duelo, la separación implica los procesos de negación, enfado, depresión, aceptación y finalmente… ¡superación!

Así que, si ya tenemos absolutamente claro que las cosas no tienen marcha atrás, hemos puesto la primera piedra para superar la situación.

Continuará…

Si crees que este post puede interesar a otras personas, por favor, difúndelo.

Por Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

22 comentarios. Deja tu comentario →

Estrategias de comunicación: Nunca “siempre”, nunca “nunca”.

24 Oct 2012

¡¿Me escuchas?!En este primer post de la serie que vamos a dedicar a la comunicación, queremos abordar uno de esos “errores” en los que caemos con más frecuencia: la generalización.

En ella, pasamos a términos absolutos los comportamientos de nuestra pareja convirtiéndolos en: “tú siempre haces/dices -lo que sea-”, o “tú nunca haces/dices -lo que sea-”.

Lo que podría ser claramente una petición para que nuestra pareja haga las cosas de una manera diferente, pasa a ser una recriminación directa, que no hará otra cosa que ponerle a la defensiva.

Veamos un ejemplo: fijaros la diferencia entre:

“Tú nunca me haces mimos, eres muy seco conmigo”,

Con:

“Algunas veces echo en falta que me hagas más mimos. Me encanta cuando me das un beso sin que yo me acerque a ti”.

Muy diferente ¿no? No es difícil imaginar la respuesta emocional que puede producir la primera frase, con la que lo haría la segunda.

Si os fijáis detrás de cada generalización hay siempre (bueno, casi siempre) una petición de algo. “Nunca cierras la pasta de dientes” conlleva que queremos que la cierres cuando termines de usarla. “Siempre estás trabajando” insinúa que queremos pasar más tiempo con nuestra pareja. Así, si además de evitar la generalización podemos explicitar la petición que hay de fondo, a la manera que hemos visto en el ejemplo, la comunicación se hace mucho más eficaz.

Cuando nos vengan a la cabeza las palabras siempre o nunca a la hora de dirigirnos a nuestra pareja, sustituyámoslas por algo que se acerque más a la realidad: algunas veces, casi siempre, de vez en cuando, una vez por semana… Y si además somos capaces de expresar lo que sentimos en forma de deseo en vez de como una recriminación, ¡tendremos el éxito asegurado!

5 comentarios. Deja tu comentario →

El camino de la relación de pareja

19 Oct 2012

Imagina lo siguiente: dos personas avanzan juntas por el centro de un largo camino de tierra. Como muchos caminos, éste tiene una ligera inclinación hacia los lados para que cuando llueva, el agua se desplace hacia las cunetas y no se formen charcos. Esta inclinación es  muy útil, pero de una manera sutil también hace que nuestros protagonistas, al caminar, se desvíen un poco hacia fuera, cada uno hacia un lado.

Así cada pocos kilómetros de viaje distraído se dan cuenta de que se han alejado unos metros el uno del otro y tienen que corregir el rumbo para volver a acercarse y continuar juntos. Pero, además, el camino tiene de vez en cuando algunos baches y zanjas, piedras y ramas caídas, que, al evitarlas, hacen más fácil el desvío de rumbo de cada uno de nuestros caminantes.

Y tienen que volver a hacer el esfuerzo de acercarse para seguir caminando juntos.

Así funcionan las relaciones de pareja. Si tan sólo nos dejamos llevar, mantenemos la inercia sin corregir el rumbo cuando hace falta, podemos descubrir que pasado el tiempo y casi sin darnos cuenta, nos hemos alejado el uno del otro de una manera irresoluble.

¿Te has parado a pensar en qué punto del camino estáis? No dejes que la inercia guíe el rumbo de la relación. 
2 comentarios. Deja tu comentario →

Comenzamos…

17 Oct 2012

Y por fin llegó el día. Tras muchas pruebas, dudas, idas y venidas aquí nace Ysinembargotequiero, el blog que queremos dedicar al mundo de las parejas. Esta idea surge de “Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”, el libro, que esperamos ofreceros lo antes posible.

Después de más de diez años como terapeutas de pareja, nos hemos decidido a compartir con todos vosotros nuestra experiencia personal y profesional. A través de post, videos y podcast, llenos de historias reales, consejos prácticos y un poco de teoría, os mostraremos nuestra visión de las relaciones de pareja.

Esperamos que os animéis a participar, compartiendo vuestras experiencias dudas e inquietudes.

¿Os apetece acompañarnos en este viaje? Entonces… ¡Vamos allá!

8 comentarios. Deja tu comentario →