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Una historia de pareja con final feliz.

09 Jul 2014
Y fueron felices y comieron perdices.

Y fueron felices y comieron perdices.

Queríamos compartir con tod@s vosotr@s una historia real de pareja con final feliz:

Todo comienza con una solicitud de terapia individual para superar una ruptura de pareja. Realmente estaban más en stand by, pero la posibilidad de ruptura real y permanente parecía definitiva.

La demanda de consulta la hace María. Le facilito una cita, acude y comienza a contarme sus problemas de pareja, fundamentalmente de comunicación, numerosos malos entendidos que se seguían de discusiones y distanciamientos.

María intentaba mostrarse rotunda y decía que estaba “absolutamente decidida a romper con Ramón”, porque el sufrimiento que sentía, era insostenible. Ella hablaba, hablaba, lloraba, se emocionaba y de pronto empecé a sentir, supongo que los años de experiencia en sesiones de psicoterapia ayudan, que ella le quería con toda su alma y él también a ella por lo que infería de sus palabras.

Pero ambos estaban a punto de tirar la toalla.
Confié en mi instinto psicoterapéutico y le pedí permiso para llamar a Ramón y verle también a él en una sesión individual.

Resultaba arriesgado porque tal vez Ramón desconfiara de mis objetivos, o lo viviera como una intromisión en su intimidad. No obstante, algo me decía que escucharle a él les ayudaría a los dos y probablemente me aportaría datos muy valiosos para la terapia con María.

Así lo hice, me tiré a la piscina y le llamé. La actitud de Ramón fue muy receptiva ante mi propuesta, aunque no ocultó cierto escepticismo hacia la llamada y los resultados de nuestra entrevista.

Le recibí en consulta y en Ramón encontré un hombre cordial, emotivo, educado, culto, honesto, amable y con un gran sentido del humor. También aprecié mucho sufrimiento y cansancio por las discusiones tan frecuentes y las idas y venidas de la relación durante años. Pero sobre todas las cosas, AMABA con toda su alma a esa mujer, el amor de su vida, como él la llamaba.

Los problemas que tenían procedían de una mala gestión de las relaciones familiares (Ramón está separado y la relación con sus hijas es complicada porque no aceptan a María). Ramón se sentía entre la espada y la pared: “o mis hijas o mi amor”. Vivía atrapado por el miedo a perder a una o a las otras.

Por no extenderme más, resumiré la historia: Tras verles por separado en varias sesiones y llegar al convencimiento de que sus problemas tenían solución, les reuní y les transmití lo que ellos sabían pero no podían ver: que se querían de verdad, que se complementaban y que podían conseguir con esfuerzo por ambas partes, ser felices.

En pocas sesiones, conseguimos reestructurar esas relaciones familiares y colocar a cada uno en el lugar que les correspondía, sintiendo María que no quedaba siempre en último lugar. Ramón se armó de valor, superó el miedo a perder a sus hijas y optó por vivir su amor en libertad, confiando también en el amor que seguro sus hijas sienten hacia él.

Tengo el honor y la satisfacción de compartir con tod@s vosotr@s esta experiencia terapéutica con final feliz. La historia terminó en boda y están felizmente casados.
Esta historia es real como la vida misma, excepto los nombres.

Si os ha gustado, podéis encontrar testimonios reales sacados de nuestra consulta en nuestro libro: YSINEMBARGOTEQUIERO. Claves para una buena vida en pareja. Si os animáis, podéis adquirirlo cómodamente desde este blog y os garantizamos que os va a encantar.

¡Hasta pronto!

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¿Se puede perdonar una infidelidad?

17 Ene 2014
Ramón García y Olga Córdoba.

Ramón García y Olga Córdoba.

A propósito de la “presunta” infidelidad del presidente Hollande, Olga Córdoba ha acudido a la mañana de La Cope. Esta vez no ha podido ir acompañada de su compañero Iñaki Vázquez.

Interesante escuchar la opinión de la experta en terapia de pareja sobre un tema muy importante: ¿Se puede superar una infidelidad?, ¿Cómo debe reaccionar el engañado y el que engaña?, ¿Qué factores están implicados para predecir que se superará?…

Intervención breve, pero interesante. Os dejamos el audio para que lo podáis escuchar tranquilamente.

¡Buen fin de semana!

<a href=”http://www.ivoox.com/se-puede-perdonar-infidelidad-audios-mp3_rf_2722768_1.html” title=”¿Se puede perdonar una infidelidad?”>Ir a descargar</a>

 

 

 

 

 

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¿Influye la suerte en las relaciones de pareja?

10 Oct 2013

Suerte y parejaAhora os estaréis preguntando, ¿pero qué tiene que ver esto de la suerte en las relaciones de pareja? Pues sí, también la suerte tiene su papel. Algunos eventos del azar en relaciones que aún no están suficientemente maduras pueden hacer que una relación de pareja sufra las consecuencias. Veamos algunos ejemplos reales extraídos de “Ysinembargotequiero: claves para una buena vida en pareja”:

Alejandro y Elena llevan casi dos años juntos. Él es claramente el líder de la relación, el que la dirige, toma las decisiones importantes. Se siente el hombre de la casa, protege y cuida a su mujer. A Elena le encanta que así sea, pensar que tiene un hombre fuerte a su lado. Pero en un viaje Alejandro sufre un accidente grave. Tiene que estar postrado en la cama durante meses y luego enfrentarse con un largo proceso de rehabilitación. Elena no está preparada para suplir el papel de Alejandro, ser la cuidadora y líder mientras él está recuperándose, y acaba por romper la relación. 

Pero también una aparente “buena suerte” puede traer consecuencias inesperadas…

Arturo y Miriam están locamente enamorados. Llevan 6 meses viviendo en una nube. Se sienten hechos el uno para el otro, la pareja perfecta. Son de un origen humilde y han encontrado en el otro todo aquello no habían tenido antes. Por fin tienen a su media naranja, no pueden imaginar a nadie mejor. A Arturo le toca un día una importante cantidad de dinero en la lotería. Su vida da un giro. Puede hacer y acceder a muchas cosas que antes no podía, se siente el rey del mundo. De pronto empieza a ver que Miriam no es tan perfecta como le parecía, y que quizá el pueda “aspirar a algo mejor”. Ya no le gusta tanto, empieza a fastidiarle su presencia y un día decide romper con ella porque ha dejado de quererla.

¿Qué os parecen estas historias? ¿Os sucedió algo parecido? ¿De qué manera actuásteis y cuáles fueron las consecuencias? No dejéis de compartir con nosotros vuestras experiencias y comentarios, que pueden ser de mucha ayuda a otros lectores. ¡Un saludo a todos! 

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¿Puede un hijo llegar a enfermar si lo metemos en los conflictos de la pareja?

24 May 2013

conflicto de pareja e hijosEste post que os presentamos hoy es un poco más largo de lo habitual pero creemos que merece la pena dedicarle ese tiempo, sobre todo para todas aquellas parejas que sienten que están pasando por un mal momento y desean evitar que sus hijos sufran las consecuencias.

Vamos a intentar explicaros una dinámica de pareja en conflicto, que es sutil, pero que puede acarrear serios problemas en alguno de los hijos. Para ello, compartiremos con vosotros un caso real de nuestra consulta: Se trata de un matrimonio (Elena y Luis) con dos hijas (Ana de 14 años y Alba de 8 años). Desde hace un año, Ana ha comenzado a restringir la ingesta de alimentos hasta límites peligrosos, y eso es lo que ha traído a estos padres a consulta.

Al preguntarles por su vida en común, cómo es su convivencia, su relación de pareja… se describen como “felices, sin grandes problemas salvo el de Ana”. Sus expresiones y su lenguaje corporal, no dicen lo mismo. Elena aparenta mucha más edad de la que tiene, su facies transmite tristeza, aunque su actitud es altiva y prepotente cuando al preguntarle acerca de Ana, se siente cuestionada. Luis, se muestra ante el mundo como un hombre abatido, aparentemente sumiso, sin demasiado carácter, a diferencia de su mujer.

Elena dice de Luis: “es muy buena persona, pero no tiene espíritu”. Luis define a Elena como “una gran luchadora, es la que tira del carro, si no fuera por ella no se qué haríamos”.

Empezamos a recoger la historia de pareja y tras el nacimiento de Alba, hay una serie de acontecimientos familiares que sin duda tuvieron bastante repercusión en la pareja. Luis recibió una herencia de su familia y sin decírselo a Elena, decidió invertir en bolsa, llegando a perderlo todo.

Posteriormente Elena se entera y entra en cólera. Pero con el nacimiento de Alba, parece que las tensiones se diluyen y esto se olvida. Aunque sólo lo parece, porque a partir de aquí empezó el calvario de esta pareja. Comenzaron a desconfiar el uno del otro, a hacerse “jugadas” sucias muy dolorosas pero muy sutiles, de manera que aunque dolían, casi no se apreciaba quién había tirado la flecha.

Pronto, conforme las niñas iban creciendo, el ambiente en casa se tornaba tenso, pero sin grandes discusiones aparentes. Es lo que llamamos la “calma tensa”.

Ana, empezó a percibir que entre sus padres algo pasaba, que su madre no trataba del todo bien a su padre y que su padre se mostraba sumiso e indefenso.

Luis comenzó a hacerle sutiles comentarios a Ana sobre la madre, suspiraba, bajaba la mirada cuando su mujer le recriminaba algo. Poco a poco, Ana fue haciéndose la confidente de papá, incluso hacían algunos planes sin contar con Elena.

Mientras, Elena empezaba a sentir cierta incomodidad con esa unión tan estrecha entre Luis y su hija, de la que de alguna manera quedaba excluida. Ana fue haciéndose más y más fuerte en la familia, reprochaba a su madre cosas desde una posición que no le correspondía. Incluso llegó a gritarle e insultarle sin que Luis saliera en defensa de Elena. Ana se izaba como defensora de su padre y daba la sensación de que en cada enfrentamiento con su madre, pretendía ajusticiarla y reprenderla por su mal trato hacia papá.

Día a día, Elena y Luis se distanciaban más emocionalmente y en cambio Ana y Luis parecían un matrimonio bien avenido.

De pronto Ana empezó a decir que se veía gorda, que quería hacer dieta, que además quería ser vegetariana. Elena enloqueció, le gritó, perdió ese día completamente los papeles y le dijo que eso no podía ser, que no se podía ni plantear, ni siquiera pensar en hacer una dieta vegetariana, que estaba creciendo, que era todavía una niña…

Pero, para sorpresa de Elena, Luis no le apoyó. Luis creía que su mujer estaba dramatizando, que no era para tanto, que era normal que a la edad de Ana se preocupara por la imagen…

No sabe Luis hasta qué punto se estaba equivocando apoyando a su hija en una locura de tal calibre.

Además la “jugada” fea que hay detrás de todo esto, es que apoyar a su hija era una forma sutil pero tremendamente dañina de golpear a su mujer. Es decir, como decimos los terapeutas sistémicos de familia, Luis estaba “instrumentalizando a la hija en su conflicto de pareja, instigándola contra su madre”.

Lo que sucedió después, despacio pero sin pausa, fue tremendo. Ana poco a poco fue perdiendo peso hasta llegar a un peso intolerable (medía 1’64 y pesaba 43kg). Se le marcaban todos los huesos, se quedó sin regla (amenorrea), se le empezó a caer el pelo y se le estropeó el esmalte dental como consecuencia de los vómitos autoprovocados.

Al llegar a este extremo, Ana estaba exhausta de decir que la niña estaba enferma y que Luis no la escuchaba, pero un día Luis de pronto entiende que no puede seguir negando la realidad y minimizando un problema que casi era inabarcable. Ese día durante la comida, es él quien obliga a Ana a comer, pierde los papeles y se pone a darle él el puré, introduciéndole él la cuchara a la fuerza como si fuera un bebé, mientras Ana gritaba y lloraba e intentaba escaparse de la mesa.

Ana no o podía creer: “mi padre, cómo ha sido capaz, no me lo puedo creer. Se ha puesto del lado de mi madre. Es un traidor. Le odio. Se van a enterar”.

Con este pequeño relato basado en hechos reales, queremos mostraros los riesgos que entraña meter a los hijos en los problemas de la pareja. Los hijos son un arma arrojadiza potentísima, pero podemos destrozarles la vida si actuamos de esta manera. Vemos también cómo el hecho de saltarnos las jerarquías familiares (aquí Ana estaba actuando más como “esposa” del padre que como la hija que es) puede conllevar graves problemas a la larga.

En muchos de nuestros post os remitimos a nuestro libro: “Ysinembargotequiero: claves para una buena vida en pareja”, pero en casos como el descrito hoy aconsejamos fervientemente consultar con profesionales. Este tipo de dinámicas tan negativas pueden ser detectadas y corregidas si se actúa a tiempo. 

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Historia de Blanca y Ramón. La terrible adolescencia de Jorge.

08 Abr 2013

 

La terrible adolescencia pone en guardia a muchas parejas.

La terrible adolescencia pone en guardia a muchas parejas.

Blanca y Ramón son una pareja que nos han acompañado a lo largo del libro Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”. Ellos han sido los protagonistas de una historia, basada en hechos reales, recogida de multitud de parejas, con la que seguro os veréis reflejados e identificados.. En este post os adelantamos una parte de su vida, la adolescencia tormentosa de Jorge, hijo del anterior matrimonio de Blanca, que tantos problemas y preocupaciones les ha dado. Ahí va…

 “Blanca y Ramón continúan con sus vidas, con el trabajo, los peques y lidiando con la adolescencia de Jorge. Raro es el día que no reciben una llamada de su tutor (del instituto), o tienen una bronca en casa por su conducta. Jorge por su parte tampoco lo está pasando muy bien. En los últimos tiempos comienza a notar ciertos cambios en su vida que no sabe dónde ubicar ni cómo encajarlos.

 El problema se les empezaba a ir un poco de las manos: Jorge no respetaba horarios, reivindicaba salir entre semana cuando nunca lo había hecho, había cambiado radicalmente su forma de vestir y les informó que se iba a poner pendientes y un piercing. Ramón sospechaba que había empezado a fumar porque le encontró un mechero en el anorak aunque, lo típico, al preguntarle dijo que era de un amigo y que él sólo se lo guardaba para que no se lo encontraran sus padres.

Ramón observaba en silencio a Jorge y se daba cuenta que a ese chico le pasaba algo, que estaba literalmente “empanado”. Ramón, que os recuerdo que es profesor de instituto y está muy acostumbrado a relacionarse con adolescentes, empezó a manejar esta hipótesis: “le pasa algo. Tiene algún problema que no se atreve a contarnos. Creo que fuma porros… ¿tomará otras drogas?”.

Blanca también se sentía muy preocupada y muy cansada con la situación, porque Jorge le echaba un pulso (o varios) diariamente, y además en el fondo de su corazón intuía que algo le ocurría, más allá de la rebeldía adolescente y del desacuerdo con la separación de sus padres. ¡Pero que duro resultaba para ella afrontar el posible problema y dar la cara!.

Continuará

Si queréis conocerles más a Blanca y Ramón, los avatares de sus vidas y cómo han ido resolviendo los problemas que les surgen, os animamos a leer su historia en los diferentes capítulos de “Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”. Y por supuesto, nos encantará recibir vuestros comentarios e impresiones de Blanca y Ramón. Hasta pronto.

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Relaciones tóxicas (II): historias reales.

08 Mar 2013
Las cosas no son siempre como parecen, pero tampoco como deseamos que sean.

Las cosas no son siempre como parecen, pero tampoco como deseamos que sean.

En terapia llevamos muchos casos de personas que están atrapadas en relaciones “asfixiantes”. Ayer una paciente describía perfectamente esta situación:

Mi marido es imprevisible, tan pronto está de buen humor como le cambia. Muchas veces, cuando tiene problemas laborales, yo se lo noto porque descarga conmigo. He descubierto en terapia que los insultos que me dedica, los necesita él para sentirse mejor. Cuando él me pisa, cree que queda por encima de mí y se siente mejor. Después, con la calma, se da cuenta y se siente culpable por tratarme mal”.

Otro paciente relataba esto:

Mi mujer me está chantajeando todo el día con el suicidio. Me da miedo hasta llevarle la contraria porque se perfectamente lo que vendrá luego: se tomará pastillas o me llamarán de una tienda que se ha desmayado… No se qué hacer, con ella no soy feliz, pero dejarla me da pena porque creo que sola no puede vivir, es muy dependiente de mi”.

El problema de los celos:

Mi pareja es celoso patológico. Me mira el móvil constantemente, facebook, twitter, correo electrónico. Pasa el día recriminándome cosas absurdas del tipo: Vi perfectamente como miraste a ese hombre alto que nos cruzamos en el portal de tu madre. Tu mirada ha cambiado y noto cuando piensas en otra persona. Cuando recibes mensajes de tus amigas, se que son en clave, en realidad son de hombres…”.

¿Qué hacer ante estas situaciones tan difíciles? ¿Terapia de pareja?

Generalmente pueden acudir a consulta la pareja, pero como psiquiatras y terapeutas, cuando detectamos psicopatología en uno de los dos, más allá del conflicto de pareja, en principio abordamos individualmente el problema.

En los tres casos reales anteriores, recomendamos terapia individual y en alguno de ellos iniciamos tratamiento médico.

Como de costumbre agradecemos vuestros comentarios y sugerencias, animándoos a que continuéis con nosotros.

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Un caso real de terapia de una “relación tóxica”:

21 Feb 2013

personas tóxicasAyer en consulta, recibimos a una antigua y querida paciente, que atendimos hace años por un problema puntual de ansiedad que resolvió satisfactoriamente y le dimos el alta.

Ahora, a propósito de la difusión de nuestro libro “Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”, Ana (nombre ficticio) regresa a uno de nosotros para plantearnos qué hacer con su vida en pareja. Su día a día es un verdadero infierno, porque su pareja tiene problemas y es de esas personas que podemos definir como muy tóxicas. Tras escucharla y hacerle las preguntas necesarias, le respondimos lo siguiente:

“Querida Ana, me ha encantado verte y la verdad es que te veo serena, fuerte y con mucha ilusión por vivir, pero debes darte la oportunidad de vivir mejor.
Entiendo cuando dices que el ser consciente de que tu marido está “enfermo”, despierta en ti el deseo de ayudarle. Pero, quedándote a su lado para que descargue su ira sobre ti, no le ayuda. Tal vez cuando se vea sólo, recapacite y pida ayuda especializada.

Ana, concédete la oportunidad de ser feliz. Su enfermedad consiste en que este tipo de personalidades, son incapaces de disfrutar de la vida, se sienten vacíos por dentro, por eso lo intentan suplir con diversas cosas (desde drogas, ambición desenfrenada en el trabajo, sexo, atracones de comida o de dulces, compras compulsivas…). A cada persona le da por algo.

Estas personas se sienten confundidas, sin una identidad clara y definida. Por eso van adoptando pseudoidentidades para ir tirando, pero en el fondo no saben quién son, se sienten absolutamente inseguros, poco queridos y despreciados por su entorno. Como sienten que no se les quiere ni se les valora como ellos merecen, entran en cólera y arremeten contra la persona que pueden, que generalmente es la persona más cercana. En el fondo les aterroriza la sensación de soledad, abandono y vacío, pero de algún modo la provocan, porque con su actitud alejan a casi todo el mundo.
Estas carencias las esconden detrás de una máscara de suficiencia, de actitud altiva ante los seres queridos. Con su entorno de menos confianza, suelen mostrar la otra cara de la moneda, el lado seductor, emotivo, entrañable, ingenioso, divertido e intrépidos a veces.
Tampoco debemos olvidar los frecuentes cambios de humor, los ataques de ira y hostilidad ante cualquier pequeña cosa del día a día, incluso llegando a ser violentos contra los demás, contra objetos y a veces contra sí mismos. Celosos, paranoicos, mal interpretando hechos cotidianos y montando en cólera sin motivo aparente. La convivencia con estas personas, pasa por vivir sobre el volcán, sin saber qué va a suceder día a día, la cotidianeidad no existe, todo es imprevisible y la tensión es continua. Eso sí, cuando les da por estar entrañables, tampoco les gana nadie.

Ana, como ves, se de qué hablo, seguro que todo esto que te cuento te suena mucho. Evidentemente la decisión es tuya, pero quiero que seas consciente de lo que debes afrontar. Ni qué decir, que tantas faltas de respeto, pueden terminar con el amor, porque aunque intentas poner una barrera y que no te afecten, sí te afectan seguro hacia lo que sientes por él. No te quedes por pena, ni lástima, eso tampoco es justo”.

Hemos  compartido con todos vosotros nuestra intervención, por si le sirve a alguien de reflexión o ayuda. Como de costumbre, os animamos a que opinéis y dejéis vuestros comentarios, dudas y sugerencias. Gracias a todos por vuestra atención.

Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

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La sinceridad en la pareja. Una situación real. Respuestas a este supuesto.

03 Ene 2013
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Se dejaron arrastrar por la nostalgia.

No nos olvidamos que dejamos pendiente un tema sobre “la sinceridad en la pareja. Una situación real” (post del 30/11/2012).

¿Recordáis aquel supuesto que expusimos?

Era el décimo aniversario de tu promoción de la universidad. El reencuentro con antiguos amigos… allí está esa persona con la que siempre tonteaste… os besáis con cariño durante un rato.

Os dejáis arrastrar por la nostalgia y el recuerdo de aquello que pudo haber sido… Al terminar la noche os despedís con un abrazo sabiendo que cada uno volverá con su pareja para continuar su vida, y probablemente no os volveréis a ver.

Después os preguntamos: ¿y qué vais a hacer? ¿Se lo diréis a vuestra pareja? ¿Seréis sinceros con ella?

La respuesta más frecuente entre vosotros fue que no os parecía correcto sinceraros porque podíais crear un conflicto de pareja donde no lo hay.

Ahora compartimos nuestra opinión con vosotros:

Si la historia es tal y como os la expusimos, también pensamos que tiene poca importancia. Parece que el reencuentro con los compañeros y el contexto, ambiente…les hizo revivir experiencias y sentimientos del pasado como si no hubiese corrido el tiempo. Se trasladaron automáticamente a ese periodo de sus vidas, dejándose llevar por el momento, olvidando el presente, y cuando al día siguiente lo piensan ¿qué sucede?

Somos partidarios de contextualizar lo que ha pasado y entender lo sucedido tal y como fue. Lo sucedido carece de importancia y de trascendencia alguna para sus parejas actuales. Nada tiene que ver con cómo están cada uno con sus respectivas parejas.

Además analicemos un momento las consecuencias que puede traer un “ataque de sinceridad” con tu pareja:

Decides ser sincero ¿por qué y para qué? Serían las dos preguntas a responder en primer lugar.

Si tras reflexionar concluyes que la necesidad de sincerarte parte de un sentimiento de culpa por lo sucedido, aunque entiendes que fue una tontería, que ni siquiera vais a volver a veros… es mejor que demores la decisión de hablar con tu pareja y que contengas el impulso. Tal vez simplemente necesitas dejar de sentirte mal. Pero debes pensar en el posible impacto emocional que puede tener para tu pareja y las consecuencias para vuestra relación, cuando realmente lo consideras un hecho aislado y sin importancia.

Si temes que se entere y prefieres decírselo tú, también debes sopesar las consecuencias y tal vez no anticiparte. Si se entera, puedes explicarle que no tuvo ninguna trascendencia y por eso mismo ni se lo contaste.

También, algunas personas pueden usar lo sucedido a modo de arma arrojadiza en una discusión o para provocar celos, lo que consideramos completamente negativo y desaconsejable.

Puede parecer contradictoria nuestra opinión, cuando a lo largo de todo el libro “Ysinembargotequiero”, repetimos incesantemente: “hablar, hablar y hablar”. Pero hay que hablar para resolver problemas, no para crearlos. Y muchas veces es preferible la prudencia y saber esperar, que desahogarse simplemente para quedarse uno tranquilo sin tener en cuenta los sentimientos de la persona que tenemos en frente.

Nuevamente reabrimos el debate con nuestro punto de vista. Os animamos a que participéis. Un saludo afectuoso a todos vosotros.

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La sinceridad en la pareja: una situación real.

30 Nov 2012

Hoy viernes queremos proponeros un juego de cara al fin de semana. Hemos cogido uno de los ejemplos del libro “YSINEMBARGOTEQUIERO: Claves para una buena vida en pareja“, del apartado que trata sobre la sinceridad para que nos déis vuestra opinión. En una circunstancia así ¿Qué haríais?…

Imaginad que hace tres meses era el décimo aniversario de tu promoción de la universidad. El reencuentro con antiguos amigos, anécdotas, recuerdos, todo ello aderezado con copas, risas y baile. Y además allí está esa persona con la que siempre tonteaste. Ambos sentíais que había una química especial, pero por un orgullo mal entendido, vergüenza o miedo, ninguno se atrevió a dar el paso para iniciar una relación en serio.

Entonces en uno de esos bailes lentos del final de la noche, casi sin gente, en un garito y con dos copas de más, os besáis con cariño durante un rato. Es una tontería, los dos lo sabéis, pero os dejáis arrastrar por la nostalgia y el recuerdo de aquello que pudo haber sido.Al terminar la noche os despedís con un abrazo sabiendo que cada uno volverá con su pareja para continuar su vida, y probablemente no os volveréis a ver.

Al día siguiente os despertáis con vuestra pareja y al mirarla sentís una punzada de culpabilidad. “¡Lo que hice ayer! Cómo se me pudo ir la cabeza. Si es la primera vez que me pasa algo así. Es una tontería, pero no querría que mi pareja lo hubiera hecho. Me gustaría que me lo dijera. Pero yo no sé que hacer…”.

Bueno, ¿y qué vais a hacer? ¿Se lo diréis a vuestra pareja? ¿Seréis sinceros con ella? Animaos a dejar vuestros comentarios. Durante la próxima semana que viene os daremos nuestra opinión sobre esta situación.

Hasta entonces… ¡Buen fin de semana a todos!

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