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Parejas con hijos de una anterior relación. ¿Cómo hacerlo bien?

14 Feb 2014
En "Los Serrano" cada uno aportaba hijos de su anterior relación. ¿Será todo tan idílico como en la serie?

En “Los Serrano” cada uno aportaba hijos de su anterior relación. ¿Será todo tan idílico como en la serie?

En nuestra colaboración habitual en el programa de Javi Nieves, La Mañana de la COPE, tratamos ayer el tema de las parejas reconstituídas: aquellas en las que uno o los dos miembros de la nueva pareja tienen hijos de una relación anterior. En estas situaciones, cada vez más habituales en nuestro entorno surgen una serie de cuestiones importantes:

¿Afectará esta convivencia a la relación de pareja? ¿En qué medida les influye la nueva situación a los hijos? ¿Cómo abordar los problemas de convivencia que surjan con los hijos de tu pareja, siendo consciente que no son tus hijos? ¿Cómo debo tratarles, como un amigo, un padre o simplemente educado? ¿Es de mi incumbencia educarles? ¿Dónde está el límite?

Podéis escuchar el audio de la entrevista un poco más abajo pero os dejamos algunas de las claves que consideramos necesarias para abordar de la mejor manera posible esta situación:

-Primero reconocer y aceptar que no va a ser fácil. No hay que tratar de forzar los vínculos o los nuevos afectos, sino dejar que surjan de manera natural.

-El nuevo “progenitor” no debe pretender ocupar el lugar del padre biológico. Para un niño, el nuevo adulto es un extraño y un intruso y esto no tiene nada que ver con la bondad o la personalidad del adulto. Los niños necesitan conservar un sitio para sus padres naturales y abrir un espacio adicional para el nuevo adulto que entra en sus vidas. Esto requiere TIEMPO y PACIENCIA.

-Resolver los conflictos de manera realista, congruente y AMOROSA (son niños y más todavía si son adolescentes), y estimular el diálogo constante entre hijos y adultos.

-TODOS los adultos que están implicados deben evitar enviar mensajes contradictorios a los hijos. Tienen que ponerse de acuerdo.

-Es muy importante el papel que el progenitor de los hijos da a su pareja delante de estos. ¿Le otorga parte de su autoridad o por el contrario le desautoriza constantemente?

-El progenitor que no tiene los hijos siempre puede actuar como un adulto para mantener las normas comunes de la convivencia aunque no actúe como “padre” o “madre”.

No sirve inhibirse, sin haberlo pactado, y relegar toda la parte educativa en el padre o madre biológico, si este pide ayuda: “son tus hijos y te encargas tú”…

No hacer diferencias entre los hijos de cada uno que conviven en la misma casa. Las normas han de ser iguales para todos. Esto es muy importante si además la pareja decide tener otro hijo en común.

Esperamos que estos consejos os sirvan de utilidad si estáis en una situación como la que describimos. Podéis tener más información sobre este tema en nuestro manual: “Ysinembargotequiero: claves para una buena vida en pareja”, en la que una de las parejas principales que describimos está en una circunstancia similar.

 A continuación el audio de la entrevista. ¡Hasta pronto!

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Hijos únicos: ventajas e inconvenientes

07 Ene 2014
Hijo único

Existen muchos “mitos” alrededor de los hijos únicos.

Hay una tendencia a pensar que los hijos únicos son más caprichos y egoístas así como que tendrían más dificultad para relacionarse con otros niños o manejar los conflictos entre sus iguales. Pero esto obedece más a una creencia popular que a la realidad. Numerosos estudios confirman que no es necesaria la convivencia con hermanos o la rivalidad con estos a para que los hijos únicos aprendan a compartir, socializar y resolver los problemas de relación con normalidad. Estas funciones pueden ser perfectamente suplidas por los amigos y compañeros de colegio.

Algunas ventajas destacadas entre los hijos únicos son la capacidad para forjar una autoestima mayor, aprender a manejar mejor los momentos de soledad y fortalecer el carácter. También el hecho de recibir la atención y estimulación exclusiva por parte de los padres, lleva en muchas ocasiones a que los hijos únicos tengan un mayor rendimiento académico que los que tienen más hermanos.

Por otro lado existe el riesgo de que los padres vuelquen excesivas expectativas en estos hijos, llegando a abrumarles en ocasiones, y que si además no son satisfechas, sientan el peso de la decepción de sus padres.

En los tiempos que corren cada vez más personas se ven limitadas a una política de “hijo único”, no por deseo sino por la incapacidad económica de mantener a dos o más hijos. Pero también encontramos padres que conscientemente deciden no tener más hijos porque les parece “injusto” tener que dividir la atención. Es una opción personal que cada vez toman más personas, pero en nuestra opinión cuando nace un nuevo hijo, aunque la atención se divida inevitablemente, el amor se multiplica, y compensa esa menor atención.

Tener hermanos favorece además la capacidad de compartir y luchar por un puesto en la familia, y casi todas las personas agradecen de adultos tener hermanos con los que compartir los avatares de la vida.

En definitiva, aunque en general podemos pensar que tener más de un hijo ofrece algunas ventajas a lo lo largo de la vida, ser hijo único no implica ninguna problema (e incluso algunas ventajas como hemos visto más arriba) siempre y cuando no se caiga en un excesivo hipercontrol o volquemos expectativas excesivas en ellos.

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¿La llegada de los hijos supone el final del sexo?

24 Nov 2013

los-autores-ysinembargotequieroAlgunos piensan que la llegada de los hijos supone el fin del sexo. A nosotros esta afirmación nos parece muy rotunda y extremista, pero algo de cierto hay en ella.

Unos datos que nos pueden hacer pensar: cuatro de cada 10 madres y padres admiten que encuentran a su pareja menos atractiva y el 53,3% de los divorcios españoles se produce con menores en casa. Visto este inexorable efecto dominó, la primera y más importante prueba de fuego para el matrimonio suele ser la llegada del primogénito/a.

Respondamos algunos interrogantes al respecto:

¿El nacimiento del hijo une o desune a las parejas? El niño fortalece más a las parejas unidas porque constituye el fruto de su amor, mientras que para las que tienen problemas es el detonante de la separación. En no pocos casos, tener un hijo ha sido un intento de mantener en pie una relación que se tambalea. De ahí que las estadísticas demuestren que muchas parejas se separan después de tener un hijo: el nacimiento es uno de los acontecimientos que suele modificar la actividad sexual de los padres, lo que en muchos casos puede provocar discusiones e incluso rupturas.

¿Cómo afecta al día a día de la pareja la llegada del bebé? La llegada del bebé descabala la rutina y la normalidad de las parejas. La personita recién llegada va a demandar toda la atención y energía de sus padres, quedando ellos y su relación de manera inevitable en un segundo plano.

¿El nacimiento del primer hijo puede provocar una crisis de pareja? Todas las parejas sufren con la llegada del primer hijo una crisis evolutiva que es absolutamente normal, y que en la mayoría de los casos se resuelve de manera satisfactoria, siempre y cuando la pareja tuviera previamente una base sólida. En parejas con problemas, la llegada del bebé supone casi siempre un agravamiento de los mismos.

¿Cómo solucionar las asimetrías en la pareja respecto al deseo sexual? No es razonable ni eficaz para una buena relación que alguno de los dos miembros demande placer sexual a su pareja cuando esta no está en condiciones de generarlo. Si se maneja este periodo con madurez, sensatez y generosidad, el deseo sexual volverá más reforzado y con unos contenidos emocionales mucho más ricos.

¿Cómo se sienten algunos papás con el nacimiento del primer hijo? El hombre, a veces se siente como el gran desplazado, con el agravante respecto a la mujer de que sigue teniendo las mismas necesidades sexuales y afectivas, que solo se satisfacen en momentos muy concretos y sin demasiada frecuencia. Ante esta situación, lo que hace quien es inteligente es volcarse en atenciones hacia la reciente madre y hacia su pequeño hijo y asumir la reducción de la actividad sexual.

¿Qué falta en las relaciones sexuales cuando llega el bebé? Nos falta la puesta en escena, los prolegómenos, la espera y los detalles que teníamos el uno con el otro antes de llegar los hijos.

¿Qué factores están implicados en el descenso de las relaciones sexuales? Sin duda, se acorta el tiempo de dedicación a uno mismo y a la pareja. Los factores de cansancio, sueño y estrés importante, todos ellos son aparentemente malos consejeros de la relación sexual, pero en ningún caso causantes de su desaparición.

¿A veces culpamos a los hijos del deterioro de la vida sexual injustamente? Sí, con frecuencia culpamos a los hijos, al trabajo, a la rutina o al estrés de la desgana o desinterés en el terreno sexual, Los hijos están muy a mano para responsabilizarles de nuestro cansancio. Pero podemos esforzarnos activamente para no dejar en el olvido nuestra intimidad de pareja incluso en periodos de cansancio o estrés. Cuanto más tiempo se pase sin tener relaciones, más nos costará retomarlas. El sexo es el termómetro de la pareja y la falta de vida sexual puede estar reflejando un problema subyacente.

¿Cómo podemos mantener a raya a los hijos? Estos son algunos de los consejos prácticos que los especialistas recomendamos a las parejas a la hora de proteger y alimentar su propio espacio sexual y simbólico:


No eternizar la presencia del bebé en el dormitorio de los padres.     Colocar un pestillo en el dormitorio conyugal para evitar las irrupciones indeseadas

Organizar al menos un par de veces al mes actividades sin niños

En dichas ocasiones, evitar las conversaciones alrededor de temas de “logística”: hijos, casa, trabajo…

Priorizar la pareja: el primer beso al llegar, la primera palabra y la primera atención debe ser para ella.

El sexo ha de ser una prioridad.

Procurar no caer en cierta dejadez en el arreglo personal: la apariencia también manda mensajes a nuestra pareja.

Enseñar a los hijos a respetar horarios y costumbres y fijar momentos exclusivamente para la pareja.

No llamar a la pareja “papá” o “mamá”, es deserotizante.

No convertir la vida social de la pareja en una extensión de la de los hijos.

Para más información, os invitamos a conocer nuestro libro Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja. En él encontraréis claves prácticas sobre el mundo de las parejas y los avatares de la vida en común.

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¿Qué es un hijo “parentificado”?

29 May 2013
Las jerarquías son necesarias para un buen funcionamiento familiar.

Las jerarquías son necesarias para un buen funcionamiento familiar.

Siguiendo con el tema de las relaciones de padres e hijos, queremos hablar sobre un tema que ya insinuamos en la entrada anterior y que ha suscitado varios comentarios y debates. Se trata de los hijos “parentificados”. ¿Qué queremos decir con este término?

 
Un hijo parentificado es aquel que toma dentro de la familia un papel que no le corresponde y que se acerca más a las funciones o al poder que detentan los padres, que al que le corresponde por ser uno más de los hermanos. Veamos algunos ejemplos para ilustrarlo.
 
-Ese hijo decide dónde hay que ir de vacaciones, y su opinión vale tanto como la de los padres y más que la de sus hermanos.
-Se permite reprender a sus hermanos y tiene privilegios que ellos no tienen.
-Se le deja opinar de temas que no le corresponden, como decisiones en el ámbito económico o temas laborales de los padres.
-Mantiene una relación de intimidad con alguno de los padres, siendo partícipe de confidencias o secretos de la pareja que no debería conocer.
-Recoge las quejas y reproches que se dan entre los padres y opina de los temas de la pareja posicionándose a favor de uno y en contra del otro.
Aunque hay ocasiones en las que un hijo puede tomar parcialmente algunas de las responsabilidades de sus padres y ser algo adaptativo (como por ejemplo en una enfermedad del padre o la madre), el tipo de situaciones que hemos descrito pueden ser muy perjudiciales para el desarrollo emocional de los hijos, y causar en determinados casos, problemas psicológicos en ellos.
 
Cuando observamos estas dinámicas, encontramos con frecuencia que uno de los padres está fomentando o favoreciendo la situación, y busca en el hijo “parentificado” un apoyo en el que volcar sus problemas o frustraciones de pareja. Es habitual descubrir por tanto un conflicto en la relación de los padres que, una vez resuelto, devolverá al hijo a la posición que debe ocupar dentro de los hermanos. Cuando el hijo regresa a la posición que le pertenece dentro de la jerarquía familiar, aunque al principio lo vive mal porque siente que pierde poder, a medio plazo sentirá un gran alivio al poder desprenderse de la responsabilidad que llevaba a sus espaldas.
Si quieres saber más acerca de estos temas te invitamos como siempre a consultar nuestro libro Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”. Y por supuesto no olvides dejarnos tus comentarios y reflexiones.
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¿Puede un hijo llegar a enfermar si lo metemos en los conflictos de la pareja?

24 May 2013

conflicto de pareja e hijosEste post que os presentamos hoy es un poco más largo de lo habitual pero creemos que merece la pena dedicarle ese tiempo, sobre todo para todas aquellas parejas que sienten que están pasando por un mal momento y desean evitar que sus hijos sufran las consecuencias.

Vamos a intentar explicaros una dinámica de pareja en conflicto, que es sutil, pero que puede acarrear serios problemas en alguno de los hijos. Para ello, compartiremos con vosotros un caso real de nuestra consulta: Se trata de un matrimonio (Elena y Luis) con dos hijas (Ana de 14 años y Alba de 8 años). Desde hace un año, Ana ha comenzado a restringir la ingesta de alimentos hasta límites peligrosos, y eso es lo que ha traído a estos padres a consulta.

Al preguntarles por su vida en común, cómo es su convivencia, su relación de pareja… se describen como “felices, sin grandes problemas salvo el de Ana”. Sus expresiones y su lenguaje corporal, no dicen lo mismo. Elena aparenta mucha más edad de la que tiene, su facies transmite tristeza, aunque su actitud es altiva y prepotente cuando al preguntarle acerca de Ana, se siente cuestionada. Luis, se muestra ante el mundo como un hombre abatido, aparentemente sumiso, sin demasiado carácter, a diferencia de su mujer.

Elena dice de Luis: “es muy buena persona, pero no tiene espíritu”. Luis define a Elena como “una gran luchadora, es la que tira del carro, si no fuera por ella no se qué haríamos”.

Empezamos a recoger la historia de pareja y tras el nacimiento de Alba, hay una serie de acontecimientos familiares que sin duda tuvieron bastante repercusión en la pareja. Luis recibió una herencia de su familia y sin decírselo a Elena, decidió invertir en bolsa, llegando a perderlo todo.

Posteriormente Elena se entera y entra en cólera. Pero con el nacimiento de Alba, parece que las tensiones se diluyen y esto se olvida. Aunque sólo lo parece, porque a partir de aquí empezó el calvario de esta pareja. Comenzaron a desconfiar el uno del otro, a hacerse “jugadas” sucias muy dolorosas pero muy sutiles, de manera que aunque dolían, casi no se apreciaba quién había tirado la flecha.

Pronto, conforme las niñas iban creciendo, el ambiente en casa se tornaba tenso, pero sin grandes discusiones aparentes. Es lo que llamamos la “calma tensa”.

Ana, empezó a percibir que entre sus padres algo pasaba, que su madre no trataba del todo bien a su padre y que su padre se mostraba sumiso e indefenso.

Luis comenzó a hacerle sutiles comentarios a Ana sobre la madre, suspiraba, bajaba la mirada cuando su mujer le recriminaba algo. Poco a poco, Ana fue haciéndose la confidente de papá, incluso hacían algunos planes sin contar con Elena.

Mientras, Elena empezaba a sentir cierta incomodidad con esa unión tan estrecha entre Luis y su hija, de la que de alguna manera quedaba excluida. Ana fue haciéndose más y más fuerte en la familia, reprochaba a su madre cosas desde una posición que no le correspondía. Incluso llegó a gritarle e insultarle sin que Luis saliera en defensa de Elena. Ana se izaba como defensora de su padre y daba la sensación de que en cada enfrentamiento con su madre, pretendía ajusticiarla y reprenderla por su mal trato hacia papá.

Día a día, Elena y Luis se distanciaban más emocionalmente y en cambio Ana y Luis parecían un matrimonio bien avenido.

De pronto Ana empezó a decir que se veía gorda, que quería hacer dieta, que además quería ser vegetariana. Elena enloqueció, le gritó, perdió ese día completamente los papeles y le dijo que eso no podía ser, que no se podía ni plantear, ni siquiera pensar en hacer una dieta vegetariana, que estaba creciendo, que era todavía una niña…

Pero, para sorpresa de Elena, Luis no le apoyó. Luis creía que su mujer estaba dramatizando, que no era para tanto, que era normal que a la edad de Ana se preocupara por la imagen…

No sabe Luis hasta qué punto se estaba equivocando apoyando a su hija en una locura de tal calibre.

Además la “jugada” fea que hay detrás de todo esto, es que apoyar a su hija era una forma sutil pero tremendamente dañina de golpear a su mujer. Es decir, como decimos los terapeutas sistémicos de familia, Luis estaba “instrumentalizando a la hija en su conflicto de pareja, instigándola contra su madre”.

Lo que sucedió después, despacio pero sin pausa, fue tremendo. Ana poco a poco fue perdiendo peso hasta llegar a un peso intolerable (medía 1’64 y pesaba 43kg). Se le marcaban todos los huesos, se quedó sin regla (amenorrea), se le empezó a caer el pelo y se le estropeó el esmalte dental como consecuencia de los vómitos autoprovocados.

Al llegar a este extremo, Ana estaba exhausta de decir que la niña estaba enferma y que Luis no la escuchaba, pero un día Luis de pronto entiende que no puede seguir negando la realidad y minimizando un problema que casi era inabarcable. Ese día durante la comida, es él quien obliga a Ana a comer, pierde los papeles y se pone a darle él el puré, introduciéndole él la cuchara a la fuerza como si fuera un bebé, mientras Ana gritaba y lloraba e intentaba escaparse de la mesa.

Ana no o podía creer: “mi padre, cómo ha sido capaz, no me lo puedo creer. Se ha puesto del lado de mi madre. Es un traidor. Le odio. Se van a enterar”.

Con este pequeño relato basado en hechos reales, queremos mostraros los riesgos que entraña meter a los hijos en los problemas de la pareja. Los hijos son un arma arrojadiza potentísima, pero podemos destrozarles la vida si actuamos de esta manera. Vemos también cómo el hecho de saltarnos las jerarquías familiares (aquí Ana estaba actuando más como “esposa” del padre que como la hija que es) puede conllevar graves problemas a la larga.

En muchos de nuestros post os remitimos a nuestro libro: “Ysinembargotequiero: claves para una buena vida en pareja”, pero en casos como el descrito hoy aconsejamos fervientemente consultar con profesionales. Este tipo de dinámicas tan negativas pueden ser detectadas y corregidas si se actúa a tiempo. 

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Mi pareja no quiere tener hijos ¿Qué hago?

16 Abr 2013
El deseo brota espontáneamente, no se puede forzar...

El deseo brota espontáneamente, no se puede forzar…

Cuánto dolor y tristeza conlleva está situación. Son frecuentes hoy en día los casos de parejas que no tienen un acuerdo en este punto tan fundamental como es el deseo o no de ser padres o madres.

Algunas personas no imaginan su vida sin el proyecto de tener hijos y formar una familia y en cambio a otras personas les da pavor el simple planteamiento de ser padres, o no están dispuestas a renunciar a su situación actual.
Es una de las causas frecuentes de ruptura porque te juegas mucho. Si en el futuro te imaginas con niños y tu pareja se sincera y te confiesa que tu deseo no entra en sus planes, y además es un tema que os pesa porque llevais mucho tiempo con él a vuestras espaldas, vas a necesitar alguna clave importante que te ayude a decidir sobre lo que es mejor:
No esperes que él o ella cambie de idea. Si desde el inicio de la relacion te ha dejado claro que no desea hijos y además lo mantiene en el tiempo, a pesar de que se pueda esfuorzar por cambiar de idea, no fuerces la situación ¿o quieres tener un hijo con alguien que no desea tenerlos sólo porque es tu deseo?
Dedica tu esfuerzo y reflexión a pensar si tú estás o no dispuest@ a renunciar a tu deseo, sin cuentas pendientes. Es decir, si sacrificarías voluntariamente tu proyecto de familia porque puesto en la balanza pesa más el de pareja.
Intenta no engañarte con argumentos del tipo: “espero que con el tiempo cambie de opinión”, “o tal vez cuando encuentre un mejor trabajo”, “o igual le hago cambiar de idea porque creo que sería un magnífico padre”….esto no suele dar buen resultado.
Es muy triste, pero tras demorar esta decisión durante años con excusas pero también realidades, acerca del momento idóneo para ser padres, toca tomar una decisión y a veces lo mejor es seguir cada uno su camino en busca de su proyecto vital con el que se vea feliz.
Si queréis ahondar más en este tema, podéis hacerlo leyendo el capítulo 5 de “Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”.
Como de costumbre, os invitamos a que dejéis vuestros comentarios y sugerencias. Mucho ánimo.
Por Olga Córdoba e Iñaki Vázquez
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Claves prácticas para superar la crisis de pareja con la llegada del bebé:

08 Feb 2013

 

¡Ya está aquí nuestro bebé!¿Y ahora qué?

¡Ya está aquí nuestro bebé!¿Y ahora qué?

¿Recordáis la pregunta que os lanzamos hace unas semanas?: “¿Y los hijos, unen o separan a una pareja? Interesante pregunta, ¿verdad? Seguramente las respuestas variarán dependiendo de si tenéis hijos o no”.

Vamos a intentar aclarar algunos puntos que nos parecen importantes a la hora de afrontar nuestra relación de pareja cuando van llegando los hijos. En este post nos centraremos en los primeros momentos: la llegada del bebé. Sobre este evento vital tan importante en nuestras vidas, podéis ahondar más en el tema, leyendo el capítulo 6 de “Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”.

La llegada del primer hijo, nos cambia la vida, nos descabala todas nuestras rutinas por completo. Las reglas que teníamos pactadas ya no nos sirven y toca renegociarlas, cambiar rutinas, horarios, roles…Bien merece la pena realizar todos los cambios necesarios, porque esa criaturita se lo merece todo y la váis a querer con todo vuestro corazón.

Con tanto cambio, esta etapa lleva implícita una crisis en la pareja, que es absolutamente normal. Casi todo el mundo sobrevive y salen reforzados, pero aquí van unas pequeñas claves para superarla con éxito:

Aceptar ambos que vuestra vida va a cambiar, sin pretender seguir haciendo las mismas cosas que antes de la llegada del bebé. Es una renuncia parcial y temporal a vuestro espacio personal, que con el tiempo recuperaréis.

-Es momento de apoyarse, ayudarse y acompañarse.

-Importante que ambos sintáis que aportáis lo que está de vuestra mano y que ninguno se sienta asimétricamente tratado.

-Alrededor del nacimiento del primer hijo, se generan cuentas pendientes difíciles de olvidar. Son momentos de implicarse, de apoyarse y no cabe el escaqueo.

-Preguntas como ¿dónde está mi mujer? y ¿todavía le gustaré a mi pareja? Son frecuentes. Mostraos comprensivos y cariñosos, dispuestos a apoyaros y veréis como es cuestión de tiempo. Pronto os adaptaréis a la nueva situación y os sentiréis muy reforzados y unidos.

Como siempre os animamos a que participéis activamente dejando vuestros comentarios y sugerencias. Suerte a todos aquellos que estéis o vayáis a entrar en esta etapa, que aunque agotadora, es maravillosa.

Por Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

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