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¿La llegada de los hijos supone el final del sexo?

24 Nov 2013

los-autores-ysinembargotequieroAlgunos piensan que la llegada de los hijos supone el fin del sexo. A nosotros esta afirmación nos parece muy rotunda y extremista, pero algo de cierto hay en ella.

Unos datos que nos pueden hacer pensar: cuatro de cada 10 madres y padres admiten que encuentran a su pareja menos atractiva y el 53,3% de los divorcios españoles se produce con menores en casa. Visto este inexorable efecto dominó, la primera y más importante prueba de fuego para el matrimonio suele ser la llegada del primogénito/a.

Respondamos algunos interrogantes al respecto:

¿El nacimiento del hijo une o desune a las parejas? El niño fortalece más a las parejas unidas porque constituye el fruto de su amor, mientras que para las que tienen problemas es el detonante de la separación. En no pocos casos, tener un hijo ha sido un intento de mantener en pie una relación que se tambalea. De ahí que las estadísticas demuestren que muchas parejas se separan después de tener un hijo: el nacimiento es uno de los acontecimientos que suele modificar la actividad sexual de los padres, lo que en muchos casos puede provocar discusiones e incluso rupturas.

¿Cómo afecta al día a día de la pareja la llegada del bebé? La llegada del bebé descabala la rutina y la normalidad de las parejas. La personita recién llegada va a demandar toda la atención y energía de sus padres, quedando ellos y su relación de manera inevitable en un segundo plano.

¿El nacimiento del primer hijo puede provocar una crisis de pareja? Todas las parejas sufren con la llegada del primer hijo una crisis evolutiva que es absolutamente normal, y que en la mayoría de los casos se resuelve de manera satisfactoria, siempre y cuando la pareja tuviera previamente una base sólida. En parejas con problemas, la llegada del bebé supone casi siempre un agravamiento de los mismos.

¿Cómo solucionar las asimetrías en la pareja respecto al deseo sexual? No es razonable ni eficaz para una buena relación que alguno de los dos miembros demande placer sexual a su pareja cuando esta no está en condiciones de generarlo. Si se maneja este periodo con madurez, sensatez y generosidad, el deseo sexual volverá más reforzado y con unos contenidos emocionales mucho más ricos.

¿Cómo se sienten algunos papás con el nacimiento del primer hijo? El hombre, a veces se siente como el gran desplazado, con el agravante respecto a la mujer de que sigue teniendo las mismas necesidades sexuales y afectivas, que solo se satisfacen en momentos muy concretos y sin demasiada frecuencia. Ante esta situación, lo que hace quien es inteligente es volcarse en atenciones hacia la reciente madre y hacia su pequeño hijo y asumir la reducción de la actividad sexual.

¿Qué falta en las relaciones sexuales cuando llega el bebé? Nos falta la puesta en escena, los prolegómenos, la espera y los detalles que teníamos el uno con el otro antes de llegar los hijos.

¿Qué factores están implicados en el descenso de las relaciones sexuales? Sin duda, se acorta el tiempo de dedicación a uno mismo y a la pareja. Los factores de cansancio, sueño y estrés importante, todos ellos son aparentemente malos consejeros de la relación sexual, pero en ningún caso causantes de su desaparición.

¿A veces culpamos a los hijos del deterioro de la vida sexual injustamente? Sí, con frecuencia culpamos a los hijos, al trabajo, a la rutina o al estrés de la desgana o desinterés en el terreno sexual, Los hijos están muy a mano para responsabilizarles de nuestro cansancio. Pero podemos esforzarnos activamente para no dejar en el olvido nuestra intimidad de pareja incluso en periodos de cansancio o estrés. Cuanto más tiempo se pase sin tener relaciones, más nos costará retomarlas. El sexo es el termómetro de la pareja y la falta de vida sexual puede estar reflejando un problema subyacente.

¿Cómo podemos mantener a raya a los hijos? Estos son algunos de los consejos prácticos que los especialistas recomendamos a las parejas a la hora de proteger y alimentar su propio espacio sexual y simbólico:


No eternizar la presencia del bebé en el dormitorio de los padres.     Colocar un pestillo en el dormitorio conyugal para evitar las irrupciones indeseadas

Organizar al menos un par de veces al mes actividades sin niños

En dichas ocasiones, evitar las conversaciones alrededor de temas de “logística”: hijos, casa, trabajo…

Priorizar la pareja: el primer beso al llegar, la primera palabra y la primera atención debe ser para ella.

El sexo ha de ser una prioridad.

Procurar no caer en cierta dejadez en el arreglo personal: la apariencia también manda mensajes a nuestra pareja.

Enseñar a los hijos a respetar horarios y costumbres y fijar momentos exclusivamente para la pareja.

No llamar a la pareja “papá” o “mamá”, es deserotizante.

No convertir la vida social de la pareja en una extensión de la de los hijos.

Para más información, os invitamos a conocer nuestro libro Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja. En él encontraréis claves prácticas sobre el mundo de las parejas y los avatares de la vida en común.

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Claves prácticas para superar la crisis de pareja con la llegada del bebé:

08 Feb 2013

 

¡Ya está aquí nuestro bebé!¿Y ahora qué?

¡Ya está aquí nuestro bebé!¿Y ahora qué?

¿Recordáis la pregunta que os lanzamos hace unas semanas?: “¿Y los hijos, unen o separan a una pareja? Interesante pregunta, ¿verdad? Seguramente las respuestas variarán dependiendo de si tenéis hijos o no”.

Vamos a intentar aclarar algunos puntos que nos parecen importantes a la hora de afrontar nuestra relación de pareja cuando van llegando los hijos. En este post nos centraremos en los primeros momentos: la llegada del bebé. Sobre este evento vital tan importante en nuestras vidas, podéis ahondar más en el tema, leyendo el capítulo 6 de “Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”.

La llegada del primer hijo, nos cambia la vida, nos descabala todas nuestras rutinas por completo. Las reglas que teníamos pactadas ya no nos sirven y toca renegociarlas, cambiar rutinas, horarios, roles…Bien merece la pena realizar todos los cambios necesarios, porque esa criaturita se lo merece todo y la váis a querer con todo vuestro corazón.

Con tanto cambio, esta etapa lleva implícita una crisis en la pareja, que es absolutamente normal. Casi todo el mundo sobrevive y salen reforzados, pero aquí van unas pequeñas claves para superarla con éxito:

Aceptar ambos que vuestra vida va a cambiar, sin pretender seguir haciendo las mismas cosas que antes de la llegada del bebé. Es una renuncia parcial y temporal a vuestro espacio personal, que con el tiempo recuperaréis.

-Es momento de apoyarse, ayudarse y acompañarse.

-Importante que ambos sintáis que aportáis lo que está de vuestra mano y que ninguno se sienta asimétricamente tratado.

-Alrededor del nacimiento del primer hijo, se generan cuentas pendientes difíciles de olvidar. Son momentos de implicarse, de apoyarse y no cabe el escaqueo.

-Preguntas como ¿dónde está mi mujer? y ¿todavía le gustaré a mi pareja? Son frecuentes. Mostraos comprensivos y cariñosos, dispuestos a apoyaros y veréis como es cuestión de tiempo. Pronto os adaptaréis a la nueva situación y os sentiréis muy reforzados y unidos.

Como siempre os animamos a que participéis activamente dejando vuestros comentarios y sugerencias. Suerte a todos aquellos que estéis o vayáis a entrar en esta etapa, que aunque agotadora, es maravillosa.

Por Olga Córdoba e Iñaki Vázquez

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¿Y QUÉ PASA CON LA PAREJA CUANDO HAY HIJOS?

29 Ene 2013

BebeRecientemente, en una entrevista para la radio, nos sorprendieron con esta pregunta: ¿Y los hijos, unen o separan a una pareja? Interesante pregunta, ¿verdad? Seguramente las respuestas variarán dependiendo de si tenéis hijos o no.

Desde fuera, el escenario de la historia feliz de una pareja puede ser el siguiente: Pareja que se enamora apasionadamente. Comienzan una relación amorosa y se genera un compromiso que progresivamente va en aumento. Cada vez comparten más y más cosas hasta que se van a vivir juntos, se aman y deciden compartir sus vidas. Pasan unos primeros años felices (tras superar la primera prueba de la convivencia) y llega un punto en que a los dos les surge el deseo de tener un hijo.

Hasta aquí todo perfecto ¿no? Pues avanzamos un poco más. Finalmente nace el niño y todos están súper felices. Y… ¡Colorín Colorado, este cuento se ha acabado!

Si lo dejamos aquí suena idílico, el sueño de muchas personas, lo que les gustaría conseguir en el futuro: una pareja que les quiera, con la que se entiendan bien y con la que formar una familia. Pero conforme pasan los primeros días, comienza a asomar el cansancio de las interminables noches sin dormir, las dudas acerca de qué es mejor para el bebé, las respectivas familias que aparecen más que antes por sus vidas, los primeros desacuerdos respecto a la forma de cuidado de esa criatura…Tampoco hay que olvidar el tiempo que restan los hijos para la vida en pareja (incluyendo la intimidad y las relaciones sexuales) y la personal. Se hace difícil compatibilizar la vida laboral y familiar sin el apoyo mutuo de la pareja.

Y cuando la criatura crece, muchas veces intenta salirse con la suya aunque sea a costa de dividir a sus padres. ¿Y si lo que tu pareja opina sobre la educación del niño no coincide con tu criterio? ¿Y si empezáis con discusiones y utilizáis al niño como excusa o argumento? ¿Y si tu pareja, a pesar de haberos casado civilmente, ahora por no disgustar a su madre quiere bautizarle? Etc…

Os invitamos a responder a la pregunta que nos hicieron en Aragón Radio y sacar conclusiones entre todos. Tras un periodo de tiempo prudencial para que os de tiempo a responder y participar, compartiremos con vosotros nuestra opinión extraída del trabajo con numerosas parejas y familias.

¡Hasta muy pronto y animaos a participar!

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