Un caso real de terapia de una “relación tóxica”:

personas tóxicasAyer en consulta, recibimos a una antigua y querida paciente, que atendimos hace años por un problema puntual de ansiedad que resolvió satisfactoriamente y le dimos el alta.

Ahora, a propósito de la difusión de nuestro libro “Ysinembargotequiero. Claves para una buena vida en pareja”, Ana (nombre ficticio) regresa a uno de nosotros para plantearnos qué hacer con su vida en pareja. Su día a día es un verdadero infierno, porque su pareja tiene problemas y es de esas personas que podemos definir como muy tóxicas. Tras escucharla y hacerle las preguntas necesarias, le respondimos lo siguiente:

“Querida Ana, me ha encantado verte y la verdad es que te veo serena, fuerte y con mucha ilusión por vivir, pero debes darte la oportunidad de vivir mejor.
Entiendo cuando dices que el ser consciente de que tu marido está “enfermo”, despierta en ti el deseo de ayudarle. Pero, quedándote a su lado para que descargue su ira sobre ti, no le ayuda. Tal vez cuando se vea sólo, recapacite y pida ayuda especializada.

Ana, concédete la oportunidad de ser feliz. Su enfermedad consiste en que este tipo de personalidades, son incapaces de disfrutar de la vida, se sienten vacíos por dentro, por eso lo intentan suplir con diversas cosas (desde drogas, ambición desenfrenada en el trabajo, sexo, atracones de comida o de dulces, compras compulsivas…). A cada persona le da por algo.

Estas personas se sienten confundidas, sin una identidad clara y definida. Por eso van adoptando pseudoidentidades para ir tirando, pero en el fondo no saben quién son, se sienten absolutamente inseguros, poco queridos y despreciados por su entorno. Como sienten que no se les quiere ni se les valora como ellos merecen, entran en cólera y arremeten contra la persona que pueden, que generalmente es la persona más cercana. En el fondo les aterroriza la sensación de soledad, abandono y vacío, pero de algún modo la provocan, porque con su actitud alejan a casi todo el mundo.
Estas carencias las esconden detrás de una máscara de suficiencia, de actitud altiva ante los seres queridos. Con su entorno de menos confianza, suelen mostrar la otra cara de la moneda, el lado seductor, emotivo, entrañable, ingenioso, divertido e intrépidos a veces.
Tampoco debemos olvidar los frecuentes cambios de humor, los ataques de ira y hostilidad ante cualquier pequeña cosa del día a día, incluso llegando a ser violentos contra los demás, contra objetos y a veces contra sí mismos. Celosos, paranoicos, mal interpretando hechos cotidianos y montando en cólera sin motivo aparente. La convivencia con estas personas, pasa por vivir sobre el volcán, sin saber qué va a suceder día a día, la cotidianeidad no existe, todo es imprevisible y la tensión es continua. Eso sí, cuando les da por estar entrañables, tampoco les gana nadie.

Ana, como ves, se de qué hablo, seguro que todo esto que te cuento te suena mucho. Evidentemente la decisión es tuya, pero quiero que seas consciente de lo que debes afrontar. Ni qué decir, que tantas faltas de respeto, pueden terminar con el amor, porque aunque intentas poner una barrera y que no te afecten, sí te afectan seguro hacia lo que sientes por él. No te quedes por pena, ni lástima, eso tampoco es justo”.

Hemos  compartido con todos vosotros nuestra intervención, por si le sirve a alguien de reflexión o ayuda. Como de costumbre, os animamos a que opinéis y dejéis vuestros comentarios, dudas y sugerencias. Gracias a todos por vuestra atención.

Olga Córdoba e Iñaki Vázquez