LAS RELACIONES “TÓXICAS” DE PAREJA

Tras el enamoramiento, puedes descubrir que tu pareja es "tóxica".

Tras el enamoramiento, puedes descubrir que tu pareja es “tóxica”.

En el transcurso de una relación, atravesamos diferentes etapas que van unidas a un mayor conocimiento y descubrimiento hacia el otro. Al principio existen muchos más elementos de seducción y de atracción hacia tu pareja, desplegando todos nuestros mejores encantos personales. Pero conforme nos vamos sintiendo más comprometidos y más cómodos, nos permitimos compartir también esas facetas de nuestra personalidad, que nos gustan menos, pero que también forman parte de nosotros.

A medida que aumenta la relación de intimidad, va surgiendo la necesidad de mostrarse tal y como somos, sin la necesidad del principio de exponer sólo nuestros puntos fuertes. En general, poder llegar hasta aquí e ir madurando la relación, intercambiando pasión y desenfreno por intimidad, comprensión, empatía y dar cabida al verdadero amor, es muy positivo.

Pero ¿Qué sucede si cuando nuestra pareja se relaja y se muestra tal y como es, con sus virtudes y sus defectos, comenzamos a observar y a sentir actitudes que nos desagradan? ¿Y se trata de una “persona tóxica? 

¿A qué llamamos personas tóxicas?

Usamos este término porque es muy gráfico. Son esas personas que atraen a los problemas, que sienten que la vida les trata injustamente, que sus vidas están llenas de dificultades y además no se responsabilizan de lo que les sucede. Casi siempre tienden a culpar a su entorno de lo que les pasa, colocando fuera de ellas la responsabilidad.

Encontramos parejas tóxicas, verdaderos “vampiros de energía emocional”. Se colocan en la posición de dependencia, demandantes de todo tipo de atenciones. Cuando no consiguen las expectativas que esperan recibir, se instalan en la eterna queja, en la crónica insatisfacción.

Muchas veces coincide que son personas muy celosas, lo que les lleva a veces a mostrarse irritables e incluso algo tiranas. Generalmente se trata de personas con baja autoestima, con carencias y conflictos que tienden a proyectarlos en su pareja haciéndole a su cónyuge responsable (cuando no el culpable) de todas sus desgracias. Alternan entre el rol de sumisión y de poder, pero con frecuencia necesitan degradar al otro para sentirse mejor. No suelen tener problemas exclusivamente con su pareja. Generalmente concluyen que el mundo es injusto, que además tienen mala suerte y que la vida les trata mal.

Si tras una primera etapa de enamoramiento, aunque haya sido preciosa, descubrís que vuestra pareja puede ser una persona “tóxica”, os aconsejamos que reflexionéis y seáis sinceros y coherentes.

Tal vez sea el momento de escuchar las opiniones de vuestro más íntimo entorno (familia y amigos) y vuestras propias percepciones y los sentimientos que os despiertan sus actitudes. Después llega el momento de tomar la decisión correcta. En terapia de pareja y en terapias individuales, encontramos con frecuencia personas con estos problemas. Si te sientes identificado, no tires la toalla, busca ayuda.

Suerte y ánimo, es preferible darse cuenta cuando todavía estamos a tiempo, que pasar toda una vida infelices ¡Sólo vivimos una vez, por eso cada minuto es importante!

Como siempre os invitamos a compartir vuestra experiencia personal o vuestras dudas y si os podemos ayudar en algo, nos damos por satisfechos.

Olga Córdoba e Iñaki Vázquez