El placer de la intimidad:

 

La intimidad en la pareja

En este post, queremos hablar de un sentimiento especial que se puede dar en las relaciones de pareja (no solo en las amorosas, sino en otras, como las familiares o de amistad).

Es importante que lo podamos identificar y cultivar, ya que su existencia enriquecerá sin duda nuestra relación. Hablamos de “la intimidad”.  

La intimidad es un tipo de relación interpersonal basada en la franqueza, en la autenticidad de lo que compartes, ya sean deseos, sentimientos o valores.

A casi todos, nos reconforta la sinceridad, la compañía, el poder descubrirnos al otro en libertad, sin ser juzgados, con el alma expuesta y sin temor a ser heridos, ni a que esa información sea posteriormente utilizada en nuestra contra en momentos de discusión.

Cuando confiamos ciegamente en una persona, lo hacemos sin temor, sabemos que vamos a encontrar comprensión incondicional. Las relaciones de pareja que cuentan con intimidad, son como una droga, enganchan mucho.

 Este tipo de relación surge espontaneamente, no es algo que podamos decidir tener o no tener, está fuera de nuestro control.

Pero, evidentemente, si existen ciertos ingredientes en la relación, facilitarán el paso a una relación de intimidad.

 ¿Qué ingredientes de la relación de pareja ayudan a que pueda surgir la intimidad?

 El sentimiento de amor: “a pesar de todo, te quiero”.

 La seguridad en los afectos : “en lo que yo siento por ti”, y viceversa.

 Una actitud reinante de ternura y muestras de cariño en el día a día, con esos pequeños gestos, caricias que nos recuerdan: “te quiero, pídeme lo que necesites que aquí estoy”.

 Una comunicación franca entre los dos, sin juzgar y sin ser juzgados.

 Honestidad: “así soy y así me muestro ante ti”.

 A algunas personas les resulta más complicado mantener relaciones personales que den cabida a la intimidad. Nos referimos a personas invadidas por el miedo.

Desafortunadamente, en la vida hay personas con biografías muy duras que en la edad adulta pagan una elevada factura.

Lo peor es que, sin ser culpables de lo que sufrieron, pasan la vida presas del odio, la rabia, el miedo y el paranoidismo que les pone más difícil ser felices.

Si os sentís así, o en algún momento os habéis identificado con lo que os estamos contando, ¡tranquilos, todo tiene solución! Eso sí, a veces merece la pena pedir ayuda profesional para intentar sentiros más felices y hacer más felices a los que nos rodean…